Una calurosa tarde de principios de este mes de agosto, después de pasar un buen rato agachado observando plantas de Aetheorhiza bulbosa ( L.) Cass. nos fuimos a dar un baño. Al principio miré con atención la superficie del agua buscando las velas de aspecto gelatinoso de las carabelas portuguesas, Physalia physalis (Linnaeus, 1758) que han dado mucho que hablar este verano en la costa cantábrica y con las que hay que extremar las precauciones al bañarse porque la picadura de estos cnidarios puede ser bastante grave, pero no vi ninguna. Cuando estábamos a punto de salir del agua, prácticamente ya en la orilla de la playa porque el agua como mucho cubriría un par de palmos, el niño empezó a llorar quejándose de un fuerte dolor en el pie. Le hice sentarse en la orilla, miré la planta de su pie y observé un puntito y un fino corte como de medio cm., entonces le pregunté si había visto un pez o si había notado algo que se moviese al pisar, pero me dijo que no. Mientras nos duchábamos comprobé que se le había hinchado la planta del pie y que la tenía algo enrojecida, seguía llorando y como ya no podía caminar lo alcé y lo llevé en brazos hasta el coche. Desde allí fuimos a urgencias del hospital donde confirmaron mis sospechas. El diagnóstico fue picadura de salvario y el tratamiento poner el miembro afectado en una palangana llena de agua caliente hasta volver a la normalidad. Me dijeron que el veneno de este pez es termolábil. Aproximadamente al cabo de una hora nos fuimos a casa. El pez
De nombre científico Echiichthys vipera (Cuvier, 1829) es un osteictio teleósteo perciforme de la familia de los traquínidos, estos peces durante la fase adulta del desarrollo se caracterizan por carecer de vejiga natatoria, tener un cuerpo alargado, vivir semienterrados y poseer espinas con glándulas venenosas. Alcanza 15 cm de longitud como mucho, así que se trata de la especie más pequeña de los traquínidos. Tiene dos aletas dorsales, la anterior muy oscura con espinas conectadas a glándulas venenosas y la siguiente, alargada, discurre hasta cerca de la cola. Ambos opérculos presentan sendas espinas venenosas. Los ojos se sitúan en posición dorsal. Son de color plateado con manchas amarillentas y marrones, más abundantes en el dorso provocando mimetismo. No presentan dimorfismo sexual.
Son depredadores bentónicos que cazan en la columna de agua próxima al fondo. Se alimentan preferentemente de crustáceos, moluscos y otros peces a los que capturan al acecho normalmente durante la noche porque sus hábitos son más bien nocturnos.
Esta especie se encuentra en el rango batimétrico de 0 a 50 m. de profundidad. Su época reproductiva es desde el verano hasta el inicio del otoño. La fecundación es externa (desove) y los huevos pasan a formar parte del zooplancton, al igual que las etapas larvarias, lo que favorece una mejor dispersión de la especie. Una vez alcanzada la edad juvenil se vuelven bentónicos.
El veneno
Es una mezcla de sustancias muy tóxicas caracterizadas sólo parcialmente. Los primeros estudios científicos sobre este veneno fueron de Russell & Emery (1960) que describieron los efectos fisiológicos del veneno y de B.D. Carlisle (1962) que en sus trabajos no dudó en experimentar consigo mismo inyectándose diferentes dosis de veneno en el antebrazo, y demostró que la naturaleza y la intensidad del horrible dolor se deben a la serotonina (la serotonina también aparece en los venenos de muchas plantas y animales).
C. Perriere (1998) purificó la fracción letal del veneno del salvario y descubrió que está compuesta de cuatro subunidades idénticas con un peso molecular de aproximadamente 324,000. Anteriormente, en 1989, estudió el origen y la función de las células de soporte de las glándulas venenosas del salvario que forman una red cuya malla se rellena con células glandulares desarrolladas. Estas células de soporte se derivan de células epiteliales.
Chhatwal y Dreyer aislaron y caracterizaron la dracotoxina del veneno del pez araña, Trachinus draco (Linnaeus, 1758), un pariente evolutivamente bastante próximo al salvario. Esta proteína es la sustancia tóxica principal de dicho veneno y posee un importante efecto hemotóxico provocando despolarización de la membrana celular y hemolisis. La dracotoxina es un polipéptido sencillo de un peso molecular aproximado de 105.000 que causó hemolisis incluso a 4 ºC.
Se supone que en un futuro próximo se sabrán más cosas sobre el veneno del salvario, hasta ahora nos conformamos con saber que el componente principal es proteínico y termolábil, y que el dolor es causado por la serotonina.
Un saludo
Bibliografía
- B.D. Carlisle. On the venom of the lesser weeverfish, Trachinus vipera. J.Mar.Biol.Ass. UK 1962 42, 155-162
- C. Perriere, F. Goudey-Perriere and F. Petek. Purification of a lethal fraction from the venom of the weever fish, Trachinus vipera C.V. Toxicon vol.26, 1222–1227, 1988
- C. Perriere and F. Goudey-Perriere. Origin and function of supporting cells in the venom glands of the lesser weeverfish (Trachinus vipera). Toxicon vol. 27, Issue 3, 1989, Pages 287-295
- Chhatwal I and Dreyer, F. Isolation and characterization of dracotoxin from the venom of the greater weever fish Trachinus draco Toxicon vol. 30, Issue 1, January 1992, Pages 87-93
A mi hijo le pasó en la playa de Castelldefels,lo que a ese niño. Del dolor tan grande que le producía incluso llegó a orinarse. Como no había socorristas, nos atendieron miembros del ejército que cuidaban las casetas que poseen en dicha playa. Nos informaron que el tratamiento más eficaz era el amoníaco, al carecer de él, le limpiaron la zona afectada con lejía y, casi al momento,comenzó a sentir alivio y,en menos de media hora, el dolor había desaparecido.
ResponderSuprimirOjalá no lo necesitéis nunca pero recordarlo por si acaso ....
Tienes razón, conozco gente a la que le han aplicado el tratamiento que comentas, y es efectivo. Sin duda es la mejor alternativa para el caso de no tener acceso a una palangana de agua caliente en la que poder sumergir el pie hasta que se pase el efecto del veneno.
ResponderSuprimirUn saludo y gracias por la aportación de tu comentario.
me pico un salvario la semana pasada, como el dolor me era insoportable acudí a los miembros de la cruz roja que me dieron una palancana con agua caliente, lo que me alivió el dolor y posteriormente me pincharon para sacarme todo el veneno. Al poco rato el dolor desapareció. Me comentaron que es bueno hecharse amoniaco o algo para las picaduras (que también tiene amoniaco).
ResponderSuprimirHola
ResponderSuprimirEfectivamente se trata de uno de los venenos más dolorosos que existen. El tratamiento que te aplicaron es el más efectivo.
Un saludo y gracias por comentar lo que te ocurrió
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