viernes, 5 de abril de 2013

Cangrejos verdes vs. púrpuras, los invasores ganan por KO

Cámbaro  Hoy en día cualquier naturalista del mundo tiene la inevitable obligación de darle vueltas al tema de las conocidas como "especies invasoras", entrecomillo el término porque si todas estas especies están tan "movidas de sitio" es mérito humano. Hay un sector de la población en el que algunas de estas especies despiertan auténtico odio, siendo una de las que más atraen este sentimieno a lo largo y ancho de las costas de todo el mundo, el cangrejo común que recibe otros nombres comunes como cámbaro o cangrejo verde europeo, Carcinus maenas. Cuando estos cangrejos han llegado donde no debían han generado o agudizado enormes desequilibrios ecológicos, hasta que llegaron al cabo Cod en Massachusetts (Nueva Inglaterra, USA) porque en ese lugar, en contra de lo habitual, estos braquiuros están inviertiendo la lamentable tendencia que durante décadas ha castigado las marismas locales.

  La sobrepesca acaba disparando la erosión de las marismas

  A estos cangrejos hay que tratarlos con cierta precaución sino queremos saber lo que son capaces de apretar sus pinzas, por supuesto las especies animales y vegetales de menor tamaño lo tienen peor ya que no se pueden defender como nosotros, así que habitualmente son devorados por esta moderna plaga bíblica. Esto no quiere decir que no tengan depredadores porque muchas aves pescadoras como las garzas reales, las garcetas comunes y otras disfrutan comiéndolos si consiguen pescarlos, claro. Sin embargo, como bien sabemos por experiencia las que liamos los humanos son más desastrosas.
  En este famoso cabo norteamericano los aficionados a la pesca deportiva no han sabido regular sus capturas y han pescado excesivamente los depredadores naturales del cangrejo púrpura de marisma, Sesarma reticulatum como el cangrejo azul, la lubina rayada, la musola pintada, el bacalao, etc. Debido a la sobrepesca comentada su población se ha cuadruplicado y resulta que practican el curioso comportamiento de perforar el blando suelo de la marisma haciéndolo más erosionable de lo que ya es. Además, uno de sus alimentos favoritos son los brotes de espartina, Spartina alterniflora, planta que cuando la dejan crecer retiene gran cantidad de sedimentos frenando la erosión, por tanto el cangrejo púrpura al comer un excesiva cantidad de espartina que comen incluso desde el interior de sus galerías, fomenta que la erosión sea aún mayor dejando al descubierto cada vez más superficie de marisma, lo que se traduce en una disminución del tamaño de la marisma y por tanto de la biodiversidad. La única especie que se ha benficiado de esta situación es una especie bien conocida por estos lares, el martinete común que encuentra muy apetitosos estos cangrejos.

  Brutal competencia interespecífica

  Sin embargo, desde hace tres años esta lamentable tendencia empezó a revertir. Primero se observó que la espartina volvía a crecer y en paralelo se observó que donde volvía a crecer la espartina había más cangrejos verdes. Otro dato curioso de todo esto es que los cangrejos verdes llegaron a Nueva Inglaterra hace ya un siglo, por algún motivo ahora era el momento adecuado
para asaltar estas marismas. Los investigadores que han estudiado el fenómeno han comprobado que en cautividad los cangrejos verdes atacan y expulsan de sus madrigueras a los púrpuras que mueren en el 85% de los enfrentamientos, además los púrpuras les tienen auténtico pánico a los verdes, y la presencia de uno sólo de ellos en una jaula aislada, pero dentro del recinto es suficiente para que ninguno de los colorados salga de su guarida.

  En este caso no hay que eliminar la especie invasora

  En este atípico ejemplo resulta que lo correcto no es eliminar la especie invasora porque si se hace la marisma se degrada más, lo ideal sería que los depredadores naturales del cangrejo púrpura no fuesen capturados por los pescadores ya que de ese modo la marisma no se vería tan erosionada, pero mientras tanto la solución intermedia que aporta la voracidad de los cangrejos verdes es mejor que dejar langidecer la marisma. Seguro que los martinetes no están de acuerdo, pero bueno estas estoicas aves se adaptan muy bien a los cambios y seguro que superan esta repentina escasez de cangrejos púrpuras.

  Un saludo
 
  Nota:

  Este post participa en el Carnaval de Biología edición especial micro-BioCarnaval, que hospeda @Raven_neo en su blog Micro Gaia
 
  Referencias:

  - Hated Invasive Species Helps Restore an Ecosystem
   -
Sesarma reticulatum

miércoles, 3 de abril de 2013

Otario style

Lobo marino  Todos hemos sentido alguna vez las ganas de seguir el ritmo de una canción, golpeando con las manos alguna parte de nuestro cuerpo, tarareándola o realizando movimientos repetitivos con la cabeza, las manos o los pies. Desde hace algún tiempo seguramente bajo la influencia del inevitable pensamiento antropocéntrico, que de un modo u otro nos domina, se ha pensado que seguir el ritmo era un comportamiento aprendido asociado a nuestra capacidad de hablar, y aunque propiamente humano se podía enseñar también a algunas especies animales como cacatúas, periquitos, etc. capaces de vocalizar palabras. Sin embargo, algunos trabajos en psicología experimental, disciplina estrechamente relacionada con la etología, en los que se está avanzando últimamente, parecen desmentir estos planteamientos preconcebidos.

Un otario "bailando"

  Un equipo de psicólogos norteamericanos de la Universidad de California - Santa Cruz, han publicado un estudio en "Journal of Comparative Psychology" en el que han enseñando a seguir el ritmo a "Ronan" un león marino californiano, Zalophus californianus. En el video vemos al protagonista de esta historia demostrando que puede aprender a sacudir su cabeza balanceándose al ritmo de la música.

  Para considerar válido el comportamiento buscado los científicos verifican el cumplimiento de tres criterios:


  1. El comportamiento debe ser una respuesta que no reproduzca el estímulo.
  2. La transferencia del rendimiento debe abarcar una amplia gama de "tempos". 
  3. El ritmo debe seguirse ante estímulos musicales complejos.

Los otáridos siguen el ritmo

  Si pensamos en el jaleo y la música que ponen en los espectáculos acuáticos de algunos zoos con otarios o delfines parecería que después de todo no es un comportamiento tan extraño, pero recordando la tranquilidad con la que hace unos años observé otros otáridos, los lobos marinos, Otaria flavescens, nadando silenciosamente en el puerto chileno de Antofagasta lo de seguir el ritmo ya no es tan obvio. En definitiva, parece que la capacidad de seguir la música con movimiento sonidos rítmicos no depende de la capacidad de imitación vocal y puede ser una capacidad más extendida en el reino animal de lo que se pensaba.

  Un saludo

  Nota:

  Este post participa en el Carnaval de Biología edición especial micro-BioCarnaval, que hospeda @Raven_neo en su blog Micro Gaia
 
  Referencias:

  - Sea Lion Bops to the Beat, Challenging Popular Rhythm Theory
 
  - A California Sea Lion (Zalophus californianus) Can Keep the Beat: Motor Entrainment to Rhythmic Auditory Stimuli in a Non Vocal Mimic

lunes, 1 de abril de 2013

Cambios primaverales en el blog

Tormenta de arena  Los resultados de la encuesta:  ¿ Crees en la existencia de los "Bigfoot" ?, han sido:

    (25,0%)  Si
    (75,0%)  No

 Comentario

  Se cierra la encuesta del mes de marzo de 2013. En total se han recibido cuatro votos. La mayoría no cree que existan estos seres.
 
 Última encuesta

  Después de darle bastantes vueltas y desencadenado en parte por la última "limpieza de primavera" de Google, he decidido iniciar una serie de cambios en el blog.
  De momento he comenzado por la gestión de las nuevas suscripciones porque las antiguas se mantienen sin cambios. Ahora he optado por suprimir las encuestas mensuales que se han ido planteando desde junio del 2010. Durante esta primavera continuarán los cambios en el blog, esperemos que para mejor y pido disculpas por las molestias que pueda ocasionar.

  Un saludo
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